Siria

Europa no me quiere

No sé qué pensaría Fara cuando me vio delante de ella. No sé si al verme tendría miedo de que le arrebatara la suave mantita que la protegía del frío que la incertidumbre hace calar en los huesos . No sé si era consciente de que a mi alrededor no había ninguna pelota con la que poder jugar y, es más, nadie para compartir afición. Porque nadie cercano a mí quería jugar con ella.

Fara ama el fútbol.

No sé si su mirada era de miedo, o de rabia. No decía nada, solo miraba hacia arriba. No sé dónde estaba su mente. No sé si por su cabeza pasaban ovejitas, o personas para cruzar la frontera. Quizás estaba esperando que el sol saliera para ver qué inocente bola de papel le había hecho su padre esta vez para poder jugar. Pero, ¿en qué suelo iba a jugar? ¿En suelo europeo?

Me encantaría saber qué pensaba, qué había en esa mirada compungida. Qué había en el brillo de sus ojos.

Pero más me gustaría saber cuál ha sido su suerte. La de ella y la de todos esos niños que solo tienen por delante el horror. El desconsuelo de abandonar su casa, sus juguetes, sus risas… y llegar a otra que no la acoge. Sentiría vergüenza si alguna vez, al ver a Fara, me dijera: Europa no me quiere

Todo lo que sé de esta pequeña es por esa foto premiada en el World Press Photo 2016 que vi en la exposición de unas magníficas obras a su paso por Sevilla. Quedé prendado de esa instantánea. Esa foto fue tomada el 4 de febrero del pasado año. ¿Qué será hoy de Fara? ¿Qué será de todos lo que vienen a pedirnos ayuda y la rechazamos? ¿Qué será de ellos, Europa?

Luis Miguel Rojas 

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Foto: Donde los niños duermen. Magnus Wennman.

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