Noche en Blanco SÍ

No soy ni historiador del arte, ni graduado en Bellas Artes, ni pretendo serlo, al menos por ahora. Pero me encanta visitar cada uno de los rincones de Sevilla, cada galería, cada exposición o empaparme de cultura en una buena visita guiada. Lo hago durante todo el año y también en la Noche en Blanco. 

Sí, también en la Noche en Blanco. Noche que destruyes buscándole miles de adjetivos llamativos para obtener clicks, “me gustas”, retuits o corazones en Twitter.

La pasada Noche en Blanco apenas vi nada, porque no quise, sinceramente. Había preparado una lista de posibles actividades y al final me decanté por cenar y ver lo que me encontrara por el camino. Vi incontables cabecitas esperando para entrar en muchos sitios que pasan despercibidos durante el año. Sentí una extraña sensación hasta que escuché (en boca de una sevillana a otra sevillana): “Tía, ¿has visto la catedral al completo alguna vez? Yo acabo de hacerlo. Me ha encantado. Podemos volver otro día.”

Podemos volver otro día. Quizás para esto sirvan noches como esta.

Podemos volver otro día. Quizás gracias a @sevillasemueve e infinidad de asociaciones, colectivos, o amantes de la cultura nos demos cuenta de que en Sevilla se pueden hacer muchas cosas. Locos por la cultura a los que les gusta otra clase de bullas que también se pueden formar en las calles del centro.

Podemos volver otro día. Quizás haya actividades esa noche que no hay oportunidad de disfrutar durante el año.

Podemos volver otro día. Quizás abran San Luis de los Franceses por primera vez al público (hasta que supuestamente en enero lo abran para siempre) y se pueda contemplar diariamente esta joya del cofre sevillano.

Podemos volver otro día. Quizás más de uno necesite una noche así para darse cuenta de que en Sevilla se pueden pisar más cosas que el real de la feria o se puede disfrutar de algo más allá de una buena marcha de banda de música (que me encanta un rebujito y ver un palio marchándose, todo sea dicho).

Podemos volver otro día. Quizás haya que mejorar la organización o sería bueno que la organización recibiera más ayuda para que todo esté al gusto de todos (aunque eso sea imposible y más en Sevilla).

Podemos volver otro día. Quizás estarás pensando que me contradigo en esto que lees, pero la vida está llena de contradicciones.

Yo solo digo que hacen falta noches así para chocarnos contra la realidad cultural que hay en las calles de la ciudad que pisas. Que da pena que los mismos sevillanos no sepan ni que la capilla de San José se está consumiendo. Que da pena que el Museo de Bellas Artes tenga, si me apuras y hablando desde la ignorancia, más visitantes en la Noche en Blanco que durante todo el año. Pero también te digo que recuerdes ese “podemos volver otro día”. El boca a boca consigue bastante, recuérdalo.

Y, como dicen en cierto periódico local: “lo importante era estar en la Noche en  Blanco”. Sí, de hecho hice una foto y la subí a Instagram para que la gente supiera que yo había estado en la Noche en Blanco (aunque participé solo en dos actividades).  Al fin y al cabo un Miércoles Santo también gusta subir la fotito respectiva con la medalla de la hermandad, ¿no? Y anda que no da “me gustas” ni ná’ una foto “miraditas” con tu amiga vestida de flamenca, ¿eh? Pues eso, a vivir de las contradiciones a veces y a recordar el “podemos volver otro día” (por si no lo has leído veces).

Este post va dedicado a todos aquellos que se matan por hacer llegar la otra Sevilla a todos. 

Foto portada: Miguel Arco.

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